Conciencia - Patria Moreira

Año 7. 2019.  San Juan,  Argentina. Email: patriamoreira@gmail.com      www.facebook.com/carlosbecerraart
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19 de noviembre de 2019 · Actualizado hace 17 hs

Operativo de la Justicia Federal
Rastrillan una finca en busca de María Cash

El operativo de búsqueda se concentra en el establecimiento El Estanque, a 5 kilómetros del paraje Palomitas, a más de 60 kilómetros de la ciudad de Salta.


La pequeña localidad de Palomitas, famosa porque en la dictadura fueron masacrados en ese lugar once detenidos políticos, se vio convulsionada con un operativo de fuerzas de seguridad que buscan a la diseñadora de ropa porteña María Cash, desaparecida en Salta el 8 de julio de 2011.

Aunque el abogado de la familia, Pedro García Castiella, dijo en declaraciones a la agencia Télam que son “auspiciosas” las expectativas por este nuevo procedimiento, durante el día tuvo que salir a desmentir que se haya dado con el cuerpo de la joven desaparecida. Es que en las redes sociales se difundió un posteo que daba por hecho el hallazgo de restos humanos y la identificación positiva como pertenecientes a María Cash.

“A todo el periodismo: se desmiente noticia de aparición del cuerpo de María Cash”, posteó el abogado en su cuenta de Facebook en un intento por frenar la falsa noticia que algunos medios daban por confirmada.

Más tarde confirmó a Salta/12 que nada cambió por el momento en el operativo, es decir que la joven sigue en calidad de desaparecida.

García Castiella explicó que el rastrillaje se realiza “en una zona muy focalizada” del paraje Palomitas. Según pudo determinar este medio, en consultas con periodistas y lugareños, se trata de la finca El Estanque, ubicada a 5 kilómetros de Palomitas, sobre la ruta nacional 34.

El abogado de la familia dijo que el operativo demandará varios días. La medida fue ordenada por el titular del Juzgado Federal Nº de Salta, Miguel Medina, y el fiscal federal Eduardo Villalba. Se lleva a cabo con intervención de especialistas del Programa Nacional de Búsqueda de Personas, Gendarmería Nacional, la Policía Federal, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y la división Bomberos de la Policía de Salta con asiento en la ciudad de General Güemes. También hay perros rastreadores.

La novedad del operativo trascendió de la manera menos pensada. Un obrero rural de Las Lajitas intentó ingresar esta mañana a la finca El Estanque, a buscar una herramienta que había dejado en ese lugar. La guardia apostada en la entrada se lo impidió, así que siguió de largo hasta Palomitas, donde recaló al mediodía en el almacén de Gustavo Torres, a quien le contó que había un operativo en la finca porque habían hallado el cuerpo de una chica.

Torres, que no cuenta con Internet en Palomitas, contó a Salta/12 que llamó a su hermana en Güemes para pedirle que averiguara qué había pasado. Y el rumor siguió su camino de esta manera. A tal punto que a la siesta una comitiva de la Policía de Salta con sede en Güemes fue a preguntarle a Torres dónde quedaba la finca en cuestión. El almacenero supo también que la división Bomberos había estado ya en la noche en la finca.

María Cash tenía 29 años cuando desapareció. Se la vio por última vez en el acceso a la ciudad de Salta, en el ex peaje de Aunor, donde fue captada por las cámaras de seguridad. Antes había estado en San Salvador de Jujuy.

Este peaje está sobre la ruta nacional 34, más de 50 kilómetros al sur se encuentra Palomitas.

19 de noviembre de 2019 · Actualizado hace 27 min

Crece el número de evángelicos y personas que no profesan ninguna religión
Cada vez hay menos católicos en la Argentina

Una encuesta realizada por investigadores del Conicet refleja cómo varió el vínculo de los argentinos con la religión durante la última década. También muestra los cambios de posición en temas como el aborto y la familia.

El catolicismo pierde terreno en la Argentina ante los evangélicos y las personas que no adscriben a ninguna religión.














Cada vez menos argentinos y argentinas se identifican con la religión católica. Aunque el catolicismo todavía conserva una “mayoría atenuada” al analizar las creencias de la población, en la última década casi se duplicó la cantidad de gente que no adscribe a ninguna religión –ya son 2 de cada 10 habitantes en el país-- y las y los evangélicos pasaron de ser el 9 al 15 por ciento y crecen entre las personas sin estudios y quienes solo accedieron al nivel primario. La elección de un Papa argentino no modificó significativamente la vida religiosa de la sociedad y el cuentapropismo se consolida en el campo religioso: las personas prefieren relacionarse con Dios, sin intermediaciones, por su propia cuenta. A la vez, se registra una caída en la asistencia semanal al culto y predominan las prácticas religiosas que se realizan en la intimidad. Los datos surgen de la Segunda Encuesta Nacional de Creencias y Actitudes Religiosas en Argentina, realizada por un equipo de investigadores del Conicet, a 11 años del primer estudio de estas características. El relevamiento encontró que entre 2008 y 2019 se duplicó la proporción de quienes afirman que el aborto es un derecho de la mujer. Además, más de la mitad de la población cuestiona las concepciones patriarcales sobre la familia y los roles de las mujeres y los varones en el hogar, entre otros hallazgos. El consumo de marihuana tiene amplia aceptación, especialmente para uso medicinal.

“En la encuesta, la universidad pública y gratuita figura como la institución más creíble de la sociedad. Como formamos parte de ella, del CONICET y el Ministerio de Ciencia y Tecnología, queremos que este gran esfuerzo de trabajo en equipo en el largo plazo sea una muestra de lo valioso que es invertir en educación, ciencia y en ampliar derechos a la mayoría de la población, sin lo cual nuestro esfuerzo y compromiso no tendría sentido”, destacó uno de los directores del estudio, el sociólogo Fortunato Mallimaci, ex decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, y uno de los máximos especialista en el país sobre los nexos entre Estado, gobiernos y catolicismo a lo largo de la historia argentina.

Junto a Mallimaci, dirigieron el relevamiento les investigadores Verónica Giménez Béliveau y Juan Cruz Esquivel. El estudio se hizo desde el Área Sociedad, Cultura y Religión, del Ceil-Piette del Conicet, sobre una muestra de 2421 casos. Los resultados se presentaron este martes y según se explicó, pueden ser extrapolables a la población general. El período de relevamiento de datos fue entre agosto y septiembre de 2019.

“En 11 años se han transformado profundamente las creencias religiosas y sociales en nuestro país. Las diferencias son importantes por regiones, por género, edad y nivel educativo. Así como decrece el mundo católico vemos cómo crecen y se consolidan otras creencias ya presentes en nuestro primer trabajo de 2008: el mundo de los sin religión y el mundo evangélico”, destacó Mallimaci en diálogo con Página/12.

--¿Qué destaca entre los hallazgos?

--La investigación nos muestra que debemos renunciar a esencialismos y a comprender a la sociedad de manera binaria: hay múltiples catolicismos, evangelismos y personas sin religión que a su vez se nutren de diversas sociabilidades y subjetividades. No hay bloques homogéneos de creencias sino que hay diferentes esferas que se vinculan o desvinculan donde las personas toman decisiones: se puede ser creyente, estar a favor de la despenalización del aborto y adherir o criticar las posiciones del Papa Francisco. ¡Sociedad y religión en movimiento! El creer por su propia cuenta, el cuentapropismo religioso y los procesos de individuación son masivos junto a experiencias comunitarias que reúnen a “núcleos duros” que ocupan el espacio público y presionan sobre las instituciones estatales. Al analizar el conjunto de las creencias vemos que las personas creyentes toman distancias de las instituciones que históricamente las vienen representando mostrando la profunda crisis que allí se vive.

Principales resultados

Los distintos cultos

La encuesta refleja que el catolicismo sigue disminuyendo en la Argentina pero todavía conserva una “mayoría atenuada” que llega al 62,9 por ciento de la población. En 1947, representaba el 93,6 por ciento del total de habitantes del país, en 1960, 90 por ciento y en 2008, 75,5 por ciento. En la última década, su decrecimiento fue más acentuado en el ámbito metropolitano y en el NEA: 1 de cada 4 habitantes de CABA y el conurbano se declara sin religión. En cambio, las y los evangélicos aumentan más en el NOA y NEA y sobresalen en esta última región y en la Patagonia. Sin dudas, el NOA es la región más católica. Mientas en la región metropolitana y en la Patagonia se registra la mayor proporción de habitantes sin religión.


Entre el 18,9 por ciento que se define sin religión, 9,7 por ciento manifestaron no tener ninguna, 6 por ciento, dijeron ser ateos y 3,2 por ciento, agnósticos. Entre los y las evangélicos (15,3 por ciento del total de población), la amplia mayoría se inscribe dentro de la rama pentecostal (13 por ciento). Apenas 1,4 por ciento dijo ser Testigo de Jehová o mormones.


No hay que soslayar que “alrededor de un cuarto de la población interactúa cotidianamente en espacios religiosos sin que otro espacio político, social, cultural o actividad compita”, apuntó Mallimaci.

La religión por género y edad

Si se pone la lupa de género, se observa que las mujeres se identifican más con alguna religión. Entre los sin religión hay mayoría de varones. El catolicismo se distribuye de manera homogénea entre los distintos niveles educativos. Pero a medida que aumenta el nivel educativo, hay mayor proporción de sin religión. Las y los evangélicos crecen entre gente sin estudios y que tiene solo el nivel primario.

Si el corte se realiza por edad, se ve que las personas de 65 años y más se identifican en mayor medida con el catolicismo, mientras que entre los jóvenes crecen las opciones evangélicas y sin religión.

La práctica religiosa

En relación al 2008, se registra una caída en la asistencia semanal al culto y se afirma la tendencia a concurrir solamente en ocasiones especiales. Al igual que una década atrás, 6 de cada 10 creyentes se relaciona con Dios por su propia cuenta, mientras que 3 de cada 10 eligen hacerlo a través de una iglesia o templo. Entre les evangélicos, el vínculo con Dios pasa mayoritariamente por el templo.

Al medir las prácticas religiosas, la encuesta muestra que casi el 60 por ciento de la población no lee la Biblia ni otro libro sagrado. Las y los católicos rezan y hablan con sus seres queridos difuntos; y les evangélicos son los que más oran, leen la Biblia y escuchan música religiosa.


“La postura frente al control migratorio y la pena de muerte para los delitos graves se constituyen como un desafío para los Derechos Humanos”, advirtieron los investigadores. Según la encuesta, la mitad de la población se manifiesta a favor de la pena de muerte y 7 de cada 10 reclaman controles migratorios más estrictos. Las y los evangélicos son quienes más rechazo declaran hacia la pena de muerte.

Al mismo tiempo, la sociedad argentina considera mayoritariamente que el Estado no debe financiar a las confesiones religiosas (6 de cada 10 personas) rechaza la enseñanza confesional en la escuela pública y objeta el sostenimiento exclusivo a la Iglesia Católica.

Posturas frente al aborto

Casi 8 de cada 10 habitantes del país considera que el aborto debe ser un derecho de la mujer o estar permitido en algunas circunstancias. Menos de 2 de cada 10, piensa que debería estar prohibido siempre.


La encuesta revela que en la última década se duplicó la proporción de quienes afirman que el aborto es un derecho de la mujer. De 14,1 por ciento que defendían esa posición en 2008 –cuando se hizo el primer estudio de este tipo—se pasó a al 27,3 por ciento en 2019. Mientras que casi 52 por ciento considera que debe legalizarse en determinadas circunstancias, por ejemplo, en casos de violación o cuando corre peligro la vida de la mujer o si hay una malformación fetal. La proporción de gente que manifiesta que no se debe permitir nunca se mantuvo más o menos estable: de 16,9 por ciento en 2008 se pasó a 18,7 por ciento.

El relevamiento muestra que 6 de cada 10 evangélicos y 8 de cada 10 católicos no están de acuerdo en prohibir siempre el aborto. La postura que sostiene que no debería estar permitido en ningún caso tiene más adhesiones entre evangélicos. Mientras que aquella que propone que debe ser un derecho de la mujer, siempre que ella lo decida, es mayoritaria entre quienes no profesan ninguna religión.

La familia y la concepción patriarcal

La mayoría de la sociedad argentina se aleja de concepciones patriarcales sobre la familia y los roles de las mujeres y los varones en el hogar. Apenas un 9,1 por ciento de la población está de acuerdo con la idea de que “el hombre es superior a la mujer y por eso debe ser el jefe de la familia” y solo un 24 por ciento con que “la mujer debe permanecer en su hogar para el cuidado de los hijos”. El estudio encontró que el modelo patriarcal de familia es más aceptado entre las y los evangélicos. Y entre las y los católicos y sin religión aparecen mayores niveles de aceptación de la diversidad familiar y el matrimonio igualitario.


Las Marchas Ni una Menos

“En un contexto de bajos niveles de participación en manifestaciones y organizaciones sociales, sindicales y políticas, se observa una moderada tendencia hacia la movilización por los derechos de las mujeres (Ni Una Menos y aborto), las cuestiones ambientales y la educación pública”, señala, entre sus hallazgos, la encuesta. Las personas sin religión tienden a tener un mayor nivel de participación en movilizaciones sociales que las y los católicos y evangélicos, revela el estudio.






11 de noviembre de 2019 · Actualizado hace 1 hora



Bolivia, uno de los países sudamericanos más exitosos de la última década

¿Existen motivaciones económicas detrás del golpe de Estado?



Las restricciones políticas, sociales, culturales e históricas del proceso de crecimiento con inclusión boliviano apalancado en la apropiación estatal de la renta los recursos naturales.


Crecimiento económico sostenido con baja inflación, reducción en el desempleo, aumento en la capacidad de compra de los trabajadores, mejoras en la distribución del ingreso, expansión del crédito, estabilidad cambiaria y bajos niveles de deuda convierten a Bolivia en uno de los países sudamericanos más exitosos de la última década. ¿Existen motivaciones económicas detrás del golpe de Estado que forzó la renuncia del presidente Evo Morales?
A los imprescindibles elementos políticos, sociales, culturales e históricos que permiten aprehender la dinámica de la violenta interrupción del orden democrático boliviano se suma la disputa por la apropiación de la renta de los recursos naturales. La renacionalización de los hidrocarburos en 2006 constituye el punto de partida para el destacado desempeño macroeconómico de Bolivia pero, a su vez, representa un terreno de tensiones no resueltas entre el fortalecido Estado, las elites locales tradicionales y las corporaciones extranjeras.
Las estimaciones difundidas el lunes por la CEPAL indican que Bolivia crecerá 3,5 por ciento en 2019. Marcará así el mejor desempeño entre los países de América del Sur donde el organismo regional espera que el nivel de actividad en Argentina se desplome 3,0 por ciento y Brasil registre apenas una mejora de 0,8 por ciento.

Las cifras elaboradas antes del golpe de Estado anticipaban que, a pesar de la reducción en la producción y exportación de hidrocarburos, la economía boliviana mantendría su dinamismo y liderazgo regional durante 2020. Las proyecciones de la CEPAL están en línea con las publicadas por el FMI a finales de octubre.

El éxito boliviano no residió en el sostenido crecimiento económico sino en que ese proceso fuera acompañado por mejoras en las condiciones. “La inversión pública en proyectos sociales, las políticas de transferencias, el aumento de las remuneraciones, el menor desempleo y las ganancias de los trabajadores rurales se han traducido en importantes avances en la disminución de la pobreza”, expresa la CEPAL en su Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2019 para precisar que al finalizar el año pasado la pobreza extrema llegó al 15,2 por ciento, una reducción de 23 puntos porcentuales en relación con el nivel del 38,2 por ciento registrado en 2005.

La condición de posibilidad para la versión boliviana del modelo crecimiento económico con inclusión social comenzó con la renacionalización de la explotación de gran parte de sus recursos naturales el 1º de mayo de 2006 implementada por el entonces flamante gobierno de Morales.

“La nacionalización de los recursos hidrocarburíferos y mineros fue el puntapié inicial para el fortalecimiento del Estado y, por lo tanto, de la soberanía nacional boliviana. Al calor de una estructura productiva con una fuerte participación estatal, pero que no por eso prescinde del capital privado, el gobierno decidió darle un fuerte impulso a la inversión pública en producción e infraestructura. Este camino se emprendió sin descuidar el frente social, avanzando en la construcción de un Estado de Bienestar”, expresan los economistas Juan Ignacio Balasini, Mariano Beltrani y Juan Cuattromo del Instituto de Trabajo y Economía (ITE) de la Fundación Germán Abdala.

“Estas decisiones tuvieron efectos macroeconómicos decisivos, ya que arrojaron como resultado un notable incremento en los ingresos del fisco y, consecuentemente, en el tamaño del Estado boliviano”, señalan esos investigadores en Crecimiento y sostenibilidad: El caso de Bolivia al referirse al proceso que luego se completaría con la apropiación estatal de la renta minera, el segundo motor en importancia de las exportaciones boliviana después de los hidrocarburos.

El aumento en la recaudación asociado a esas medidas posibilitó el un incremento significativo en materia de gasto en infraestructura y social que resultó en la vertiginosa mejora en los indicadores de pobreza y desigualdad. Entre las políticas redistributivas implementadas durante la gestión del Movimiento al Socialismo se destacan los programas Juancito Pinto, Juana Azurduy y Renta Dignidad (la cobertura de esos programas alcanzaba a poco más del 40 por ciento de la población en el 2014) así como el incremento en el salario mínimo. Balasini, Beltrani y Cuattromo enfatizan que las mejoras en la distribución del ingreso no solo respondieron a la implementación de esas políticas sino al impulso generado sobre la demanda interna.

La política redistributiva estuvo acompañada a lo largo de la última década por un nuevo esquema de política monetaria que, como identificó el investigador Demian Panigo durante el XI encuentro de economistas celebrado en Bolivia a mediados de año, tiene como objetivo no sólo una inflación baja, también al desarrollo económico social a partir de una coordinación entre la política monetaria y fiscal así como la estabilidad del tipo de cambio. El esquema vigente a lo largo del gobierno de Morales, advierte Panigo, requirió de un proceso de “desdolarización como pre-condición necesaria para contar con un sistema financiero estable” que recurrió a un amplio conjunto de instrumentos y regulaciones.

La forzada renuncia del gobierno democrático y el estrecho vínculo que exhiben algunos de los golpistas emergentes con las principales empresas vinculadas al sector hidrocarburífero, así como el papel de desempeñado por Estados Unidos a través de la OEA, expusieron las restricciones políticas, sociales, culturales e históricas del proceso de crecimiento con inclusión boliviano apalancado en la apropiación estatal de la renta los recursos naturales.

La hipótesis económica vinculada a las tensiones no resueltas vinculadas a la renacionalización de los hidrocarburos y la minería son insuficientes para comprender las dinámicas internas que llevaron al golpe de Estado en Bolivia (explicadas en distintos medios por periodistas, polítólogos, sociólogos, abogados y analistas como Pablo Stefanoni, Atilio Borón, Ayelén Oliva y María Laura Carpineta, entre otros) pero constituyen un elemento que, por su relevancia para el proceso 2006-2019, no debería ignorarse.
RTenEspañol

Conspiración
Latinoamérica: El Edén fortificado de EE.UU







Publicado: 21 oct 2019 12:33 GMT
Experto: "Las crisis desatadas en los países latinoamericanos son creadas por el modelo capitalista neoliberal"



Chile es uno de varios países latinoamericanos donde los ciudadanos indignados han tomado las calles, en ocasiones con violencia, para exigir un cambio en la legislación o incluso la salida del Gobierno. Según el analista político Diego Olivera Evia, director de Barómetro Internacional, "todo esto lo crea indudablemente el modelo capitalista neoliberal, que se ha aparcado en América Latina y que está generando una crisis de valores muy grande".







Impactante video: así comen de la basura en Corrientes

Ocurrió a 5 kilómetros del casco céntrico en la capital de Corrientes.

A pesar de que en diversas ocasiones, los funcionarios y candidatos de Junto por el Cambio quieren instalar el discurso de que en Argentina no hay hambre, las imágenes hablan por sí solas.
Una imagen retrucó los dichos de los macristas: Un estremecedor video muestra como la gente en la provincia de Corrientes (a cinco kilómetros del casco céntrico) en inmediaciones al barrio Sapucay, la gente se pelea para comer la basura.
Las imágenes son contundentes. El periodista local y miembro de La Alameda José María Servún contó a El Destape que esta es una imagen que se repite cada vez más en la provincia. Corrientes es una provincia gobernada históricamente por el radicalismo y el actual mandatario, Gustavo Valdés, es uno de los aliados de la Casa Rosada. Según el INDEC, es el distrito con el índice de pobreza más alto del país, con el 49% de sus habitantes sin poder satisfacer sus necesidades básicas, 17 puntos por encima de la media nacional.
Días atrás, en el programa de Joaquín Morales Solá el candidato a vicepresidente Miguel Ángel Pichetto expresó: "Hablar de hambre en la Argentina me parece una exageración, puede haber un problema, pero es exagerado decir que hay gente que se muere de hambre”. En respuesta a los dichos del arzobispo salteño Mario Antonio Cargnello. Las declaraciones de negar el hambre también fueron replicadas.


29 de agosto de 2019
“Se ha generado una incertidumbre política”

Macri vuelve a culpar a las PASO y a la oposición por la crisis  

El Presidente retomó su discurso contra las elecciones primarias en las que fue duramente derrotado.  Dijo que las PASO son apenas “una encuesta que debe ser la más cara de todas” pero “desencadenaron la crisis que estamos viviendo".

El presidente Mauricio Macri aprovechó el acto de botadura de un buque para volver a culpar a los resultados de las recientes elecciones primarias por la crisis económica y la decisión de reestructurar la deuda . Dijo que las PASO están “mal diseñadas” y son apenas “una encuesta que debe ser la más cara de todas” pero tuvieron “la capacidad de desencadenar una crisis como la que estamos viviendo”.
En línea con su libreto de responsabilizar a los votantes que decidieron darle la espalda y acompañar al candidato opositor Alberto Fernández, Macri habló de “lo que pasó hace poco más de dos semanas" y sostuvo que "los argentinos estamos viviendo a partir del resultado de las PASO un clima de preocupación y de angustia”.
Reiteró que tras las primarias “se ha generado una incertidumbre política” y que esas elecciones “han tenido lamentablemente consecuencias económicas”. “Expresaron en las PASO el cansancio de nadar contra la corriente hace mucho tiempo y especialmente el último año y medio, que fue muy duro para todos”, evaluó el mandatario sobre el voto en su contra. “Entiendo el desahogo y el enojo de muchos argentinos”, repitió.
A pesar de asegurar que se hace “cargo de lo que está ocurriendo”, Macri volvió a apuntar a la oposición como corresponsable de la crisis. “Tenemos 59 días por delante hasta las elecciones, que transcurran de la mejor manera es mi responsabilidad como Presidente, pero nunca depende solo de un gobierno”, expresó e insistió: “Todos los que ocupamos de alguna u otra manera el rol de liderazgo en nuestro país sabemos el peso que tiene cada paso que damos y como incide en el presente y el futuro de los argentinos”.
Sobre las medidas anunciadas ayer por el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, para “reperfilar” los vencimientos de la deuda , el presidente Macri aseguró que son ”para reducir la incertidumbre”. “Estamos focalizados en lograr reducir el impacto de la inflación y la incertidumbre que afecta el bolsillo de los argentinos”, lanzó el mandatario sobre las medidas que apuntan más a los mercados financieros que a la mayoría de la población.
Macri también dijo que desde su gobierno se hicieron “cargo del tema de la deuda para defender la estabilidad cambiaria en el corto, mediano y largo plazo”. El mismo presidente que emitió un bono a 100 años también planteó que su decisión es “no patear los problemas para adelante”.
LOS INCENDIOS EN EL AMAZONAS, LO QUE NADIE TE ESTA CONTANDO


Una nueva amenaza pone en peligro los glaciares de Sudamérica (y no se trata del cambio climático)

Aproximadamente un metro de hielo se derrite en la región anualmente.

Los glaciares de la región suramericana sufren el impacto del cambio climático. Pero su existencia no solo la amenaza el aumento global de las temperaturas, sino que las masas de hielo de Suramérica también se resienten de las consecuencias de la actividad humana.
Uno de los países que más nota la pérdida de hielo es Chile, en cuyo territorio se ubica el 80% de los glaciares de América del Sur, recoge Bloomberg. Al mismo tiempo, el Instituto de Recursos Mundiales, una organización sin ánimo de lucro con sede en Washington, estima que Chile se encuentra entre los 27 países del mundo con un nivel "alto" de escasez de agua, lo que hace que millones de personas en la capital chilena y otras regiones del país dependan de los glaciares como fuentes de agua en los períodos de sequía.
Varios factores contribuyen al deshielo, entre ellos el aumento de las temperaturas, pero también la actividad humana, especialmente la explotación minera. Todo esto provoca que aproximadamente un metro de hielo se derrita en la región anualmente.
El geólogo chileno Gino Casassa visitó los depósitos de hielo de su país y destacó el resultado del aumento de las temperaturas en la región. "Todo esto debe estar cubierto por la nieve esta época del año", afirmó sobre el glaciar Olivares Alfa, uno de los mayores de Chile, y añadió que cuatro o cinco glaciares que actualmente están fragmentados en el pasado formaban un único depósito de hielo.

Una ley para proteger el hielo
Frente a las aciagas perspectivas, la oposición política impulsó un proyecto de ley para proteger los glaciares. De acuerdo con la iniciativa legislativa, los depósitos de hielo deben convertirse en lugares protegidos donde esté prohibido realizar cualquier actividad con fines no científicos. Si la ley es aprobada, cualquier violación de sus disposiciones se consideraría un delito.
"Enfrentamos una catástrofe y no proteger a los glaciares aún no es una opción", declaró el senador Guido Girardi, que está a favor de la iniciativa.
"Todos los glaciares son un recurso estratégico para el futuro", afirmó, por su parte, el profesor de la Universidad de Chile Francisco Ferrando, añadiendo que "esta agua es importantísima para todos los procesos productivos en el marco de las sequías que se avecinan". "Atentar contra los glaciares es atentar contra el derecho a la vida, contra los derechos humanos", subrayó.

Un obstáculo para las actividades mineras
Sin embargo, la iniciativa provocó polémica entre las autoridades y varios políticos se opusieron a la medida legislativa, entre ellos los del Gobierno del presidente chileno, Sebastián Piñera. Consideran que dicha iniciativa perjudicaría el desarrollo económico del país al limitar significativamente las actividades mineras.
Los contrarios a la propuesta argumentan que la economía del país depende de la extracción de cobre. Más de la mitad de las exportaciones de Chile corresponden a productos de minería, y el país es el líder mundial en producción de este elemento. Para las compañías del sector, el hielo de los glaciares representa un obstáculo para la producción, puesto que cubren una gran cantidad de depósitos de cobre.
Aparte de los sitios de minería ya existentes, los trabajadores del sector buscan nuevos posibles lugares de extracción, varios de los cuales están cubiertos por una capa de hielo. "Las solicitudes para explorar y extraer en las áreas con una gran presencia de glaciares están solo aumentando", reiteró Ferrando.
A su vez, un estudio que se llevó a cabo en el 2010 mostró que un total de 3,3 kilómetros cuadrados de glaciares rocosos ya han sido afectados por la actividad minera.
EL NUEVO ORDEN MUNDIAL VETA LA LIBERTAD DE PRENSA

IMPACTANTES REVELACIONES QUE QUIZÁS NO CONOZCAS

03 de junio de 2019
Christophe Dejours, especialista en medicina del trabajo, psiquiatría y psicosomática

“Sin posibilidades de sublimar a través del trabajo, es muy difícil conservar la salud mental”

Es psicoanalista, pero plantea algo no muy tenido en cuenta desde el psicoanálisis: el trabajo como base de la identidad, fuente fundamental de sentido para la vida y mediador para la autorrealización en lo social.

El histórico teatro IFT de la ciudad de Buenos Aires se llenó. No había un recital ni una obra de teatro sino la conferencia “Trabajo, precarización y subjetividad”, brindada por el prestigioso psicoanalista francés Christophe Dejours, que llegó al país invitado por la Asociación Gremial Docente de la Universidad de Buenos Aires (AGD-UBA) y la editorial Topía. El público variopinto que acudió a escucharlo estaba compuesto por personajes del ambiente psi (profesionales, profesores, intelectuales, estudiantes), pero también por integrantes de sindicatos varios interesados en las ideas de Dejours sobre el trabajo y su relación tanto con la salud como con la enfermedad.
Considerado el padre de la Psicodinámica del Trabajo, este especialista plantea algo no muy tenido en cuenta desde el psicoanálisis: que el trabajo es la base de la identidad, una fuente fundamental de sentido para la vida y un mediador irreemplazable para la autorrealización en lo social. “El capitalismo actual viene intentando imponer sentidos para naturalizar su degradación, con el fin de abaratar costos y aumentar ganancias”, advierte en conversación con PáginaI12. “De la forma en que nos apropiemos del trabajo y de lo producido, de las estrategias de defensa colectiva construidas por trabajadoras y trabajadores, dependerá que el trabajo pueda o no constituirse en un medio de experimentación de la solidaridad y como antídoto a la alienación que impone el neoliberalismo”.

–Para la concepción clásica del psicoanálisis la explicación de las conductas humanas se plantea a partir de la centralidad de la sexualidad. Pero desde su perspectiva el trabajo también ocupa un lugar central tanto como fuente de sufrimiento como de placer. ¿De qué manera el trabajo deja de tener un lugar marginal en la constitución de la subjetividad?

–Siendo esquemático se puede decir que hay dos ejes en la realización de uno mismo. La realización personal en el campo erótico pasa por el amor, que es el campo habitual del psicoanálisis. El segundo campo es la realización de uno en el campo social, eso pasa por el trabajo. En estos dos campos delimitan dos tipos de destino para la pulsión: uno sexual y el otro sublimatorio. Cuando uno se refiere a la concepción freudiana, la sublimación fue considerada como exclusiva de seres excepcionales, los grandes hombres, Miguel Ángel o Leonardo Da Vinci. Pero la clínica del trabajo muestra que la cuestión de la sublimación se encuentra presente en todos los que trabajan. En cada oficio la cuestión de la sublimación está presente. La clínica muestra que cuando se puede aprovechar o tener la suerte de contar con una buena organización del trabajo, que permite su desarrollo, la sublimación se beneficia, funciona. Esa es la forma principal de la transformación del sufrimiento en el trabajo en el placer en el trabajo. Pero no es solamente generador de placer, la victoria sobre el sufrimiento es una victoria desde el punto de vista de la salud. Cuando uno está forzado a trabajar mal, porque las condiciones son malas, porque está la presión de la productividad cuantitativa contra la cualitativa, las condiciones de sublimación se rompen, y mucha gente se enferma. Donde no hay posibilidades de sublimar a través del trabajo, se torna muy difícil conservar la salud mental, y muchas veces hay que desarrollar estrategias muy complicadas para protegerse contra los ambientes deletéreos en el trabajo.

–¿Qué sucede cuando no se tiene la posibilidad de trabajar, cuando se está desempleado/a?

–Cuando uno es privado de la posibilidad de trabajo uno pierde la posibilidad o el derecho de traer su contribución a través del trabajo a la construcción de la sociedad, y consecuentemente si uno pierde esa posibilidad, no se puede más tampoco beneficiar de la retribución, y generalmente la retribución en el sentido común es el salario. Pero en la clínica del trabajo, como yo la entiendo, uno se da cuenta de que hay otra forma de retribución, que pasa por la sublimación. Si no podemos hacer un aporte de una contribución a la sociedad o a la empresa o a los colegas, o eventualmente a los subordinados, perdemos el derecho de beneficiarnos con el reconocimiento, que es una forma de retribución extremadamente importante desde el punto de vista psíquico y que desde el punto de vista de la salud es más importante que la retribución material a través del salario. Cuando uno no puede aportar una contribución a través del trabajo, se pierde el beneficio posible de esa retribución simbólica a través del reconocimiento, y en esta cuestión el porvenir desde el punto de vista de la salud mental se vuelve mucho más precario. La gente que está desempleada de manera crónica tiene una incidencia de perturbaciones psíquicas mucho más elevadas que aquellos que están empleados, que están trabajando. Creo que es igual en todas partes del mundo, no es algo nuevo.

–¿Qué patologías y qué posibilidades de encontrar placer en el trabajo encuentra en las condiciones actuales del neoliberalismo?

–Pequeño problema (se ríe)... El trabajo puede ser generador de lo peor, por eso hoy en día llega a provoca suicidios en los lugares de trabajo; pero también puede generar lo mejor, de manera tal que gracias al trabajo la salud metal mejora. Y el problema, entonces, consiste en comprender por qué, por un lado, pasamos a la desolación, la desesperanza, y por qué en algunos casos se vuelve felicidad. Y hay una razón que es muy precisa, que es el rol decisivo en la organización del trabajo. Hay algunas organizaciones del trabajo que son particularmente deletéreas para la salud mental y vemos cómo progresivamente cada vez hay más patologías mentales del trabajo, sobre todo desde el comienzo del siglo XXI, con el surgimiento de nuevas patologías que antes no existían. En la organización del trabajo hay un cambio mayor que corresponde a lo que llamamos el “giro de la gestión”, que es la manera en la cual dentro del mundo del trabajo se concreta el arribo masivo del neoliberalismo. Se introducen nuevos métodos, nuevos dispositivos, que cambian completamente la organización del trabajo: la evaluación personal de los desempeños; la noción de calidad total; la normalización o estandarización del trabajo, el tema de las normas como las ISO; la precarización; y también la manipulación comunicativa producida por las mismas empresas. Esta manipulación es muy importante, no solamente respecto de lo externo, de la empresa para afuera, haciendo publicidad, por ejemplo mostrando los resultados de la empresa en la bolsa; sino que también es una comunicación que está destinada al interior, porque se vuelve un sistema de prescripciones, al cual los mismos trabajadores asalariados deben estar muy atentos, para poder utilizar las buenas formas del lenguaje, las maneras en las que hay que implicarse en las relaciones jerárquicas, lo que uno puede o no decir, todo eso está dictado por la comunicación interna.

–Este sistema de presión y control ideológico está vigente tanto en las empresas privadas como en organismos públicos, ¿verdad?

–Sí, claro. Y estos nuevos métodos tienen unos impactos muy poderosos, muy fuertes, no solamente sobre la manera de trabajar de manera individual, sino también sobre la manera de trabajar junto con los demás, sobre todo de los colectivos de trabajo. Ese giro de la gestión, de los números, se traduce por una voluntad de romper todo lo que sea colectivo, y romper las cooperaciones, para poder tener únicamente individuos que en la jerga de la gestión llaman “los individuos responsables”. Y los métodos en cuestión son muy fuertes, muy poderosos, y han logrado desestructurar esas cooperaciones. Al hacer eso, al desestructurar esa cooperación, se destruyen cierto tipo de vinculaciones entre las personas, sobre todo las relaciones de convivencia, que tienen que ver con estar atento a lo que necesita el otro, la ayuda, el saber vivir juntos y la solidaridad. Todo está destruido por estos nuevos dispositivos. Ahora cada uno está solo en un mundo que es hostil, y donde cada persona está en competencia con su vecino, y también incluso en el modo de la competencia desleal. Y esto se ve tanto en el nivel inferior de la escala, porque la competencia es extremadamente dura respecto de la cuestión del empleo, pero también es muy duro en la cima de la jerarquía, donde los cuadros superiores pasan su tiempo vigilándose unos a otros, por ejemplo. Esta cuestión de lo colectivo y la solidaridad, esta cuestión de vivir juntos, es una cuestión social y política por supuesto, pero es también una cuestión que tiene que ver con la salud.

–¿Por qué?

–Porque la mejor manera de prevenir contra riesgos psicosociales, contra las patologías mentales del trabajo, es justamente esta convivencia, el vivir juntos, la solidaridad. Hay dos grandes fuentes en la salud en el trabajo, la primera es el vínculo individual con la tarea, que está relacionado con la sublimación, pero también está el hecho de poder entrar en un vínculo, en una relación de pertenencia en un equipo, pertenencia a un oficio, una profesión, porque todas estas pertenencias nos remiten siempre a sistemas de valores. Cada profesión está estructurada por ciertas reglas, esas reglas de trabajo no son nunca únicamente normas para tratar la cuestión de la eficacia; esas normas de trabajo organizan también los vínculos y los lazos entre los miembros de un equipo. Al desestructurar esos colectivos, se les hace perder a los trabajadores todo el beneficio de la ayuda mutua, que no es solamente en favor de la eficacia, sino que también es una ayuda mutua respecto del sufrimiento.

–¿Por qué en relación a las patologías en el trabajo usted prefiere no hablar de estrés?

–Porque en la concepción del estrés el trabajo se presenta como un entorno, es decir algo que está alrededor y que contiene cierto número de prescripciones, reglas, restricciones, inconvenientes. De esta manera, el trabajo es una cuestión externa que actúa sobre un individuo considerado como un ser aislado. Pero lo que la clínica del trabajo nos está mostrando es que el trabajo no está únicamente por fuera del individuo, para que yo pueda hacer un trabajo de calidad el trabajo tiene que volverse interno, es necesario subjetivar el trabajo, tengo que aceptar sentirme invadido por el trabajo, mucho más allá del tiempo concreto de trabajo, por fuera del trabajo también, hasta cuando vuelvo a mi casa por ejemplo. Esto también es parte del trabajo, son todas las perturbaciones que ocasiona el trabajo, por fuera de él. Entonces, el trabajo está en el interior, no por fuera, no es un entorno, pero la teoría del estrés considera al trabajo como un entorno prácticamente material, y considera al individuo como un individuo prácticamente biológico. La teoría del estrés es una teoría que está destinada no a hacer psicología o, en el mejor de los casos, es psicología animal, el modelo es comportamental, extremadamente simplista. Para comprender la sutilidad de los vínculos entre el trabajo y la subjetividad es necesario una estructuración conceptual extremadamente sofisticada en al menos tres disciplinas. Primero es necesario tener una teoría del sujeto que no sea simplista, esto lo hace el psicoanálisis; pero también es necesaria una teoría del trabajo. Hay disciplinas del trabajo que dan cuenta de la complejidad del trabajo vivo que no tiene nada que ver con lo que se dice del estrés. También es necesario un tercer tipo de conocimiento sobre la teoría social y la teoría de la dominación; no solamente la dominación entre clases, sino también la dominación de género. De acuerdo con la teoría del estrés los hombres y las mujeres son lo mismo, pero la clínica del trabajo muestra que para los hombres y las mujeres el trabajo no implica lo mismo, el sufrimiento en el trabajo para hombres y mujeres no es igual, y las estrategias de defensa que construyen hombres y mujeres son diferentes.

–Algunos teóricos tan disímiles como André Gorz o Jeremy Rifkin habían previsto una reducción del tiempo de trabajo social y una expansión del tiempo libre, pero lo que sucedió a partir de los años 90 es exactamente lo contrario: para quienes tienen trabajo, la jornada laboral se volvió prácticamente ilimitada.

–Creo que las declaraciones de Jeremy Rifkin son parte de una manipulación de la opinión pública para inculcar el miedo, pero sus análisis son completamente falsos. Un año después de la publicación de su libro (El fin del trabajo, 1995), se anunció el pleno empleo en los Estados Unidos. Pero el trabajo de André Gorz y Dominique Meda, en Francia, es más serio, son dos intelectuales reconocidos. Rifkin es solo un consultor exitoso que está al servicio de la ideología neoliberal.

–A comienzos de este siglo, el filósofo italiano Franco Berardi postulaba que la sociedad industrial construía máquinas de represión de la corporeidad y del deseo, mientras que la sociedad posindustrial funda su dinámica sobre la movilización constante del deseo, por eso la distinción entre tiempo de trabajo y tiempo de ocio ha sido progresivamente cancelada. ¿Está de acuerdo con estas ideas? ¿Cuáles serían las consecuencias de poner a trabajar la libido en pos del capital y de la identificación total con la empresa?

–No estoy convencido de los planteos que hace Berardi. El problema no está en el deseo más o menos bien dominado por la sociedad posindustrial. Sobre todo porque la sociedad actual no es posindustrial, sigue siendo muy industrial. La industria solo se ha trasladado de norte a sur, pero la masa de trabajadores industriales ha crecido en todo el mundo. El problema radica más bien en el giro neoliberal de finales del siglo XX. En el mundo del trabajo, este punto de inflexión tomó la forma de un “giro en la gestión”, con nuevos métodos y organización del trabajo. Estos métodos, extremadamente efectivos resultan en un mayor poder de dominación. Lo que me interesa investigar es un control poderoso de los pensamientos y comportamientos de los individuos, que no pueden construir fuerzas significativas para luchar contra estas nuevas formas de dominación. El resultado es que los trabajadores se ven obligados a trabajar cada vez más duro y más tiempo. Desde el punto de vista de la salud, esto se traduce en una explosión de patologías: burnout, Karoshi (muerte súbita por accidente vascular), Karôjisatsu (suicidio por exceso de trabajo) y abuso de sustancias psicoactivas, entre otros. Creo que el dramático deterioro de la salud mental en el trabajo no aboga por la movilización del deseo o la libido, más bien significa la agravación de la servidumbre, el aumento del sufrimiento, el desbordamiento de estrategias individuales y colectivas de defensa contra el sufrimiento en el trabajo y la incapacidad para defenderse contra los efectos nocivos de las nuevas formas de gestión.
¡¡¡ IMPERDIBLE !!! Macri ¿forma parte de una conspiración para desmantelar la Argentina?


El Monstruoso Nuevo Orden Mundial Ya Esta operando contra la humanidad

Panamá: Crecimiento y desigualdad - Cartas sobre la mesa




¿Por qué nunca ha existido un golpe en Estados Unidos?




Argentina y el FMI: el ciclo que no cesa




"PARA PENSAR, El Nuevo Orden Mundial Illuminati"




La derecha endeuda, el populismo paga

Si el propio Gobierno admite que el FMI no lo autoriza a intervenir  hasta que la cotización del dólar toque 51,45 pesos, ¿por qué los especuladores dejarían de correr hacia el dólar si están invitándolos a que lo hagan tranquilamente?
Si los exportadores tienen libertad total para liquidar las divisas cuando mejor les calce, ¿en nombre de cuál patria se apurarían a hacerlo?
Si cada vez que habla Macri entrega la imagen de un presidente maltrecho, justamente en un sistema ultrapresidencialista por características constitucionales y de consenso masivo, ¿a quién puede imaginársele confiar en la casi extinta moneda nacional?
Si el Fondo Monetario es en esencia el gobierno de los Estados Unidos, que ya no controla a las corporaciones del capitalismo financierizado, ¿cuál es su fortaleza para despertar confianza?
Si el Gobierno rifa en el mercado los dólares de la única fuente que le prestó para salvarlo del desplome el año pasado, ¿por qué generaría cordialidad internacional?
Si evaporaron en tiempo récord el colchón que dejó el kirchnerismo, con una manejable proporción entre la deuda en dólares y el PBI, ¿qué otro efecto podía esperarse que no fuese un país inerme frente a las tormentas señaladas por Macri como exclusivamente externas?
Si lo que debe Argentina en una moneda que no emite ya es igual a más del 75 por ciento de esa deuda, que a su vez ya se acerca al 100 por ciento del PBI, ¿de qué manera habrá consecuencias que no sean peores todavía en un modelo que solamente apuesta a continuar endeudándose?
Si hasta las grandes empresas argentinas que cotizan en Wall Street quedan a precio de saldo, ¿puede pasar otra cosa que su derrumbe progresivo quizás para que, como en 2001/2002, las corporaciones extranjeras se queden con varias de ellas?
Si tasas de interés a una altura mundialmente desconocida es todo el recurso gubernamental para que el dólar baje unos centavos en el día, después de tocar picos recurrentes, ¿queda algún gurú ortodoxo, que no sea el humorista Espert o su colega Milei, en estado de ofrecer soluciones?
Si esas tasas convalidan que una especulación monstruosa se anteponga a cualquier inversión productiva, ¿por qué se detendría la angurria de los grandes capitales?
Si nadie habla de regular la fuga porque naturalizaron que todos los ahorros pueden pasarse a dólares sin límites y de la noche a la mañana, como acaba de insistir Marcó del Pont, ¿en qué cabeza cabe que la fuga pueda detenerse?
Si alcanza una encuesta de una consultora preferida del Gobierno para desatar el pánico del mundo financiero, ¿dónde quedó que ese mundo era íntimo y militante del cambio?
Si los antecedentes son que el kirchnerismo pagó toda la deuda con el Fondo y con el Club de París más los juicios en el Ciadi, organismo del Banco Mundial que resuelve litigios entre Estados e inversionistas extranjeros, ¿qué cuco estarían mentando?
Si el historial es ése, ¿no es acaso que el neoliberalismo endeuda y el populismo paga, exactamente al revés de como lo relatan?
Si el Gobierno no acierta un solo pronóstico, incluyendo que el delegado Dujovne predijo hace pocos días el comienzo del descenso inflacionario, ¿cuál marciano descansaría en que el rumbo es por acá?
Si a Macri ya no le cree nadie, como afirman inclusive muy cerca suyo, ¿es creíble que los problemas sean adjudicables a Cristina?
Si ni el propio Presidente se dispuso a respaldar el paquetito estabilizador de precios en segundas y terceras marcas, marchito antes de nacer según fue advertido por los mismos caballeros del pacto, ¿qué sensación de autoridad podría sobrevivir?
Si los mercados ya avisaron definitivamente que Macri debe correrse y lo único que se le ocurre al Gobierno es ratificar su candidatura indeclinable, ¿estamos hablando de cómo puede ser que no se les ocurra otra cosa o de que ya no existe alguna cosa que pueda ocurrírseles?
Si otra cosa ya tiene la única figura de Heidi, insinuada o directamente urgida por el periodismo cambiemita y por la mayoría del círculo rojo que entronizó a Macri, ¿qué se modificaría del drama económico presente y  estructural que deja el PRO?
Si se supone que Heidi candidata calmaría a los mercados porque solamente ella está en aptitud de ganarle a Cristina, ¿podría no ser surrealista el escenario de Macri como pato rengo terminal y la gobernadora haciendo campaña para diferenciarse de él?
Si lo anterior fuera efectivamente probable, ¿Heidi hablaría de la herencia recibida?
Si tal realismo mágico volviera a atrapar voluntades como en ese 2015 en que lo más fácil era arreglar la inflación, los trabajadores no pagarían ganancias, lloverían las inversiones, el dólar dejaría de ser un problema para siempre y habría un millón de créditos hipotecarios accesibles, ¿cuánto quedaría para seguir analizando qué?
Si la gobernadora mudara a la candidatura nacional, ¿con quién asegurarían vencer en la provincia de Buenos Aires para despertar qué tranquilidad que apaciguaría a cuáles mercados?
Si ya se da por descontado que, en cualquier caso, CFK ganará en primera vuelta y con eso se asegura una tropa parlamentaria de número decisivo, ¿cuál es la lógica de que las fieras especuladoras se calmarían?
Si, con el resultado de este domingo en Santa Fe, Cambiemos acumula siete al hilo pero en sentido inverso, ¿qué reacción puede esperarse de esos mercados amigazos, que a estar por Macri se asustaban por factores internacionales y ahora por el miedo a la yegua?
Si los cambiemitas quedaron sorprendidos porque la yegua sacó un libro, que le basta para haber vuelto a marcar la cancha, ¿no deberían revisar de una vez por todas a sus fantásticos servicios de inteligencia?
Si en medio de la corrida cambiaria anuncian la ampliación del procesamiento a Cristina por la causa de las fotocopias, ¿no es un tanto burdo?
Si esa causa promovida desde los escritos del que habla como Monzón y escribe como Borges tuvo el centro de acosar a CFK, para que al cabo se les vaya de las manos y terminen implicados muchos de los empresarios aliados del Gobierno, ¿no estaría habiendo una falla grave en el mejor equipo de los últimos 50 años, del tipo de habérseles escapado la Embajada?
Si los emporios locales reconocen que estaban muchísimo mejor con los K y que Macri ratificó ser apenas el hijo desagradecido de Franco, ¿no les convendría intentar negociaciones con lo que les espanta?
Si en lugar de lo precedente juegan a Heidi, ¿hacen bien o se suicidan?
Si fracasaran los intentos de que Macri se haga a un costado, ¿el establishment va a Schiaretti?
Si fuera el gobernador cordobés, que en unas semanas volvería a ganar en su provincia sin despeinarse, favorecido por la comedia de los radicales, ¿también haría campaña nacional diferenciándose de Macri luego de sostenerlo desde el primer día, como lo hizo el opoficialismo que le votó todas las leyes?
Si Cristina deberá ser candidata aunque no le sobren las ganas, porque tiene un liderazgo insustituible y la extrañan hasta muchos de quienes la insultaban, ¿ya estará en marcha el programa de emergencia nacional a que obligará esta desgracia que gobierna?
Neoliberalismo: la raíz ideológica de todos nuestros problemas

Desde el colapso económico hasta el desastre ambiental, pasando por el ascenso de Donald Trump: el neoliberalismo ha desempeñado un papel en todos ellos. ¿Cómo es posible que la izquierda no haya planteado una alternativa?

Imaginen que los ciudadanos de la Unión Soviética no hubieran oído hablar del comunismo. Pues bien, la mayoría de la población desconoce el nombre de la ideología que domina nuestras vidas. Si la mencionan en una conversación, se ganarán un encogimiento de hombros; y, aunque su interlocutor haya oído el término con anterioridad, tendrá problemas para definirlo. ¿Saben qué es el neoliberalismo?
Su anonimato es causa y efecto de su poder. Ha sido protagonista en crisis de lo más variadas: el colapso financiero de los años 2007 y 2008, la externalización de dinero y poder a los paraísos fiscales (los "papeles de Panamá" son solo la punta del iceberg), la lenta destrucción de la educación y la sanidad públicas, el resurgimiento de la pobreza infantil, la epidemia de soledad, el colapso de los ecosistemas y hasta el ascenso de Donald Trump. Sin embargo, esas crisis nos parecen elementos aislados, que no guardan relación. No somos conscientes de que todas ellas son producto directo o indirecto del mismo factor: una filosofía que tiene un nombre; o, más bien, que lo tenía. ¿Y qué da más poder que actuar de incógnito?
El neoliberalismo es tan ubicuo que ni siquiera lo reconocemos como ideología. Aparentemente, hemos asumido el ideal de su fe milenaria como si fuera una fuerza natural; una especie de ley biológica, como la teoría de la evolución de Darwin. Pero nació con la intención deliberada de remodelar la vida humana y cambiar el centro del poder.
Para el neoliberalismo, la competencia es la característica fundamental de las relaciones sociales. Afirma que "el mercado" produce beneficios que no se podrían conseguir mediante la planificación, y convierte a los ciudadanos en consumidores cuyas opciones democráticas se reducen como mucho a comprar y vender, proceso que supuestamente premia el mérito y castiga la ineficacia. Todo lo que limite la competencia es, desde su punto de vista, contrario a la libertad. Hay que bajar los impuestos, reducir los controles y privatizar los servicios públicos. Las organizaciones obreras y la negociación colectiva no son más que distorsiones del mercado que dificultan la creación de una jerarquía natural de triunfadores y perdedores. La desigualdad es una virtud: una recompensa al esfuerzo y un generador de riqueza que beneficia a todos. La pretensión de crear una sociedad más equitativa es contraproducente y moralmente corrosiva. El mercado se asegura de que todos reciban lo que merecen.
Asumimos y reproducimos su credo. Los ricos se convencen de que son ricos por méritos propios, sin que sus privilegios (educativos, patrimoniales, de clase) hayan tenido nada que ver. Los pobres se culpan de su fracaso, aunque no puedan hacer gran cosa por cambiar las circunstancias que determinan su existencia. ¿Desempleo estructural? Si usted no tiene empleo, es porque carece de iniciativa. ¿Viviendas de precios desorbitados? Si su cuenta está en números rojos, es por su incompetencia y falta de previsión. ¿Qué es eso de que el colegio de sus hijos ya no tiene instalaciones de educación física? Si engordan, es culpa suya. En un mundo gobernado por la competencia, los que caen pasan a ser perdedores ante la sociedad y ante sí mismos.
La epidemia de autolesiones, desórdenes alimentarios, depresión, incomunicación, ansiedad y fobia social es una de las consecuencias de ese proceso, que Paul Verhaeghe documenta en su libro What About Me?. No es sorprendente que Gran Bretaña, el país donde la ideología neoliberal se ha aplicado con más rigor, sea la capital europea de la soledad. Ahora, todos somos neoliberales.
No es sorprendente que Gran Bretaña, el país donde la ideología neoliberal se ha aplicado con más rigor, sea la capital europea de la soledad.
El término neoliberalismo se acuñó en París, en una reunión celebrada en 1938. Su definición ideológica es hija de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, dos exiliados austríacos que rechazaban la democracia social (representada por el New Deal de Franklin Roosevelt y el desarrollo gradual del Estado del bienestar británico) porque la consideraban una expresión colectivista a la altura del comunismo y del movimiento nazi.
En Camino de servidumbre (1944), Hayek afirma que la planificación estatal aplasta el individualismo y conduce inevitablemente al totalitarismo. Su libro, que tuvo tanto éxito como La burocracia de Mises, llegó a ojos de determinados ricos que vieron en su ideología una oportunidad de librarse de los impuestos y las regulaciones. En 1947, cuando Hayek fundó la primera organización encargada de extender su doctrina (la Mont Perelin Society), obtuvo apoyo económico de muchos millonarios y de sus fundaciones.
Gracias a ellos, Hayek empezó a crear lo que Daniel Stedman Jones describe en Amos del universo como "una especie de Internacional Neoliberal", una red interatlántica de académicos, empresarios, periodistas y activistas. Además, sus ricos promotores financiaron una serie de comités de expertos cuya labor consistía en perfeccionar y promover el credo; entre ellas, el American Enterprise Institute, la Heritage Foundation, el Cato Institute, el Institute of Economic Affairs, el Centre for Policy Studies y el Adam Smith Institute. También financiaron departamentos y puestos académicos en muchas universidades, sobre todo de Chicago y Virginia.
Cuanto más crecía el neoliberalismo, más estridente era. La idea de Hayek de que los Gobiernos debían regular la competencia para impedir monopolios dio paso entre sus apóstoles estadounidenses −como Milton Friedman− a la idea de que los monopolios venían a ser un premio a la eficacia. Pero aquella evolución tuvo otra consecuencia: que el movimiento perdió el nombre. En 1951, Friedman se definía neoliberal sin tapujo alguno. Poco después, el término empezó a desaparecer. Y por si eso no fuera suficientemente extraño en una ideología cada vez más tajante y en un movimiento cada vez más coherente, no buscaron sustituto para el nombre perdido.
Ideología en la sombra
A pesar de su dadivosa financiación, el neoliberalismo permaneció al principio en la sombra. El consenso de posguerra era prácticamente universal: las recetas económicas de John Maynard Keynes se aplicaban en muchos lugares del planeta; el pleno empleo y la reducción de la pobreza eran objetivos comunes de los Estados Unidos y de casi toda Europa occidental; los impuestos al capital eran altos y los Gobiernos no se avergonzaban de buscar objetivos sociales mediante servicios públicos nuevos y nuevas redes de apoyo.
Pero, en la década de 1970, cuando la crisis económica sacudió las dos orillas del Atlántico y el keynesianismo se empezó a derrumbar, los principios neoliberales se empezaron a abrir paso en la cultura dominante. En palabras de Friedman, "se necesitaba un cambio (...) y ya había una alternativa preparada". Con ayuda de periodistas y consejeros políticos adeptos a la causa, consiguieron que los Gobiernos de Jimmy Carter y Jim Callaghan aplicaran elementos del neoliberalismo (sobre todo en materia de política monetaria) en los Estados Unidos y Gran Bretaña, respectivamente.
El resto del paquete llegó enseguida, tras los triunfos electorales de Margaret Thatcher y Ronald Reagan: reducciones masivas de los impuestos de los ricos, destrucción del sindicalismo, desregulación, privatización y tercerización y subcontratación de los servicios públicos. La doctrina neoliberal se impuso en casi todo el mundo −y, frecuentemente, sin consenso democrático de ninguna clase− a través del FMI, el Banco Mundial, el Tratado de Maastricht y la Organización Mundial del Comercio. Hasta partidos que habían pertenecido a la izquierda adoptaron sus principios; por ejemplo, el Laborista y el Demócrata. Como afirma Stedman Jones, "cuesta encontrar otra utopía que se haya hecho realidad de un modo tan absoluto".
"Me siento más cerca de una dictadura neoliberal que de un gobierno democrático sin liberalismo", dijo Hayek en una visita al Chile de Pinochet
Puede parecer extraño que un credo que prometía libertad y capacidad de decisión se promoviera con este lema: "No hay alternativa". Pero, como dijo Hayek durante una visita al Chile de Pinochet (uno de los primeros países que aplicaron el programa de forma exhaustiva), "me siento más cerca de una dictadura neoliberal que de un gobierno democrático sin liberalismo".
La libertad de los neoliberales, que suena tan bien cuando se expresa en términos generales, es libertad para el pez grande, no para el pequeño. Liberarse de los sindicatos y la negociación colectiva significa libertad para reducir los salarios. Liberarse de las regulaciones estatales significa libertad para contaminar los ríos, poner en peligro a los trabajadores, imponer tipos de interés inicuos y diseñar exóticos instrumentos financieros. Liberarse de los impuestos significa liberarse de las políticas redistributivas que sacan a la gente de la pobreza.
La autora canadiense Naomi Klein
La autora canadiense Naomi Klein explica que los neoliberales propugnan el uso de las crisis para imponer políticas impopulares, como se hizo tras el golpe de Pinochet, la guerra de Irak y el huracán Katrina.
En La doctrina del shock, Naomi Klein demuestra que los teóricos neoliberales propugnan el uso de las crisis para imponer políticas impopulares, aprovechando el desconcierto de la gente; por ejemplo, tras el golpe de Pinochet, la guerra de Irak y el huracán Katrina, que Friedman describió como "una oportunidad para reformar radicalmente el sistema educativo" de Nueva Orleans. Cuando no pueden imponer sus principios en un país, los imponen a través de tratados de carácter internacional que incluyen "instrumentos de arbitraje entre inversores y Estados", es decir, tribunales externos donde las corporaciones pueden presionar para que se eliminen las protecciones sociales y medioambientales. Cada vez que un Parlamento vota a favor de congelar el precio de la luz, de impedir que las farmacéuticas estafen al Estado, de proteger acuíferos en peligro por culpa de explotaciones mineras o de restringir la venta de tabaco, las corporaciones lo denuncian y, con frecuencia, ganan. Así, la democracia queda reducida a teatro.
La afirmación de que la competencia universal depende de un proceso de cuantificación y comparación universales es otra de las paradojas del neoliberalismo. Provoca que los trabajadores, las personas que buscan empleo y los propios servicios públicos se vean sometidos a un régimen opresivo de evaluación y seguimiento, pensado para identificar a los triunfadores y castigar a los perdedores. Según Von Mises, su doctrina nos iba a liberar de la pesadilla burocrática de la planificación central; y, en lugar de liberarnos de una pesadilla, creó otra.
Menos sindicalismo y más privatizaciones
Los padres del neoliberalismo no lo concibieron como chanchullo de unos pocos, pero se convirtió rápidamente en eso. El crecimiento económico de la era neoliberal (desde 1980 en GB y EEUU) es notablemente más bajo que el de las décadas anteriores; salvo en lo tocante a los más ricos. Las desigualdades de riqueza e ingresos, que se habían reducido a lo largo de 60 años, se dispararon gracias a la demolición del sindicalismo, las reducciones de impuestos, el aumento de los precios de vivienda y alquiler, las privatizaciones y las desregularizaciones.
La privatización total o parcial de los servicios públicos de energía, agua, trenes, salud, educación, carreteras y prisiones permitió que las grandes empresas establecieran peajes en recursos básicos y cobraran rentas por su uso a los ciudadanos o a los Gobiernos. El término renta también se refiere a los ingresos que no son fruto del trabajo. Cuando alguien paga un precio exagerado por un billete de tren, sólo una parte de dicho precio se destina a compensar a los operadores por el dinero gastado en combustible, salarios y materiales, entre otras partidas; el resto es la constatación de que las corporaciones tienen a los ciudadanos contra la pared.
Los dueños y directivos de los servicios públicos privatizados o semiprivatizados de Gran Bretaña ganan fortunas gigantescas mediante el procedimiento de invertir poco y cobrar mucho. En Rusia y la India, los oligarcas adquieren bienes estatales en liquidaciones por incendios. En México, Carlos Slim obtuvo el control de casi toda la red de telefonía fija y móvil y se convirtió en el hombre más rico del mundo.
Carlos Slim se convierte en el mayor accionista individual del New York Times
Carlos Slim se convirtió en el hombre más rico del mundo tras hacerse con el control de casi toda la red de telefonía de México. EFE
Andrew Sayer afirma en Why We Can't Afford the Rich que la financiarización ha tenido consecuencias parecidas: "Como sucede con la renta, los intereses son (...) un ingreso acumulativo que no exige de esfuerzo alguno". Cuanto más se empobrecen los pobres y más se enriquecen los ricos, más control tienen los segundos sobre otro bien crucial: el dinero. Los intereses son, sobre todo, una transferencia de dinero de los pobres a los ricos. Los precios de las propiedades y la negativa de los Estados a ofrecer financiación condenan a la gente a cargarse de deudas (piensen en lo que pasó en Gran Bretaña cuando se cambiaron las becas escolares por créditos escolares), y los bancos y sus ejecutivos hacen el agosto.
Sayer sostiene que las cuatro últimas décadas se han caracterizado por una transferencia de riqueza que no es sólo de pobres a ricos, sino también de unos ricos a otros: de los que ganan dinero produciendo bienes o servicios a los que ganan dinero controlando los activos existentes y recogiendo beneficios de renta, intereses o capital. Los ingresos fruto del trabajo se han visto sustituidos por ingresos que no dependen de este.
El hundimiento de los mercados ha puesto al neoliberalismo en una situación difícil. Por si no fuera suficiente con los bancos demasiado grandes para dejarlos caer, las corporaciones se ven ahora en la tesitura de ofrecer servicios públicos. Como observó Tony Judt en Ill Fares the Land, Hayek olvidó que no se puede permitir que los servicios nacionales de carácter esencial se hundan, lo cual implica que la competencia queda anulada. Las empresas se llevan los beneficios y el Estado corre con los gastos.
A mayor fracaso de una ideología, mayor extremismo en su aplicación. Los Gobiernos utilizan las crisis neoliberales como excusa y oportunidad para reducir impuestos, privatizar los servicios públicos que aún no se habían privatizado, abrir agujeros en la red de protección social, desregularizar a las corporaciones y volver a regular a los ciudadanos. El Estado que se odia a sí mismo se dedica a hundir sus dientes en todos los órganos del sector público.
De la crisis económica a la crisis política
Es posible que la consecuencia más peligrosa del neoliberalismo no sea la crisis económica que ha causado, sino la crisis política. A medida que se reduce el poder del Estado, también se reduce nuestra capacidad para cambiar las cosas mediante el voto. Según la teoría neoliberal, la gente ejerce su libertad a través del gasto; pero algunos pueden gastar más que otros y, en la gran democracia de consumidores o accionistas, los votos no se distribuyen de forma equitativa. El resultado es una pérdida de poder de las clases baja y media. Y, como los partidos de la derecha y de la antigua izquierda adoptan políticas neoliberales parecidas, la pérdida de poder se transforma en pérdida de derechos. Cada vez hay más gente que se ve expulsada de la política.
Chris Hedges puntualiza que "los movimientos fascistas no encontraron su base en las personas políticamente activas, sino en las inactivas; en los 'perdedores' que tenían la sensación, frecuentemente correcta, de que carecían de voz y espacio en el sistema político". Cuando la política deja de dirigirse a los ciudadanos, hay gente que la cambia por consignas, símbolos y sentimientos. Por poner un ejemplo, los admiradores de Trump parecen creer que los hechos y los argumentos son irrelevantes.
Judt explicó que, si la tupida malla de interacciones entre el Estado y los ciudadanos queda reducida a poco más que autoridad y obediencia, sólo quedará una fuerza que nos una: el poder del propio Estado. Normalmente, el totalitarismo que temía Hayek surge cuando los gobiernos pierden la autoridad ética derivada de la prestación de servicios públicos y se limitan a "engatusar, amenazar y, finalmente, a coaccionar a la gente para que obedezca".
Sarah Palin refuerza las opciones de Trump y propina un golpe a Ted Cruz
Los admiradores de Trump parecen creer que los hechos y los argumentos son irrelevantes. EFE
El neoliberalismo es un dios que fracasó, como el socialismo real; pero, a diferencia de este, su doctrina se ha convertido en un zombie que sigue adelante, tambaleándose. Y uno de los motivos es su anonimato. O, más exactamente, un racimo de anonimatos.
La doctrina invisible de la mano invisible tiene promotores invisibles. Poco a poco, lentamente, hemos empezado a descubrir los nombres de algunos. Supimos que el Institute of Economic Affairs, que se manifestó rotundamente en los medios contra el aumento de las regulaciones de la industria del tabaco, recibía fondos de British American Tobacco desde 1963. Supimos que Charles y David Koch, dos de los hombres más ricos del mundo, fundaron el instituto del que surgió el Tea Party. Supimos lo que dijo Charles Kock al crear uno de sus laboratorios de ideas: "para evitar críticas indeseables, debemos abstenernos de hacer demasiada publicidad del funcionamiento y sistema directivo de nuestra organización".
Las palabras que usa el neoliberalismo tienden más a ocultar que a esclarecer. "El mercado" suena a sistema natural que se nos impone de forma igualitaria, como la gravedad o la presión atmosférica, pero está cargado de relaciones de poder. "Lo que el mercado quiere" suele ser lo que las corporaciones y sus dueños quieren. La palabra inversión significa dos cosas muy diferentes, como observa Sayer: una es la financiación de actividades productivas y socialmente útiles; otra, la compra de servicios existentes para exprimirlos y obtener rentas, intereses, dividendos y plusvalías. Usar la misma palabra para dos actividades tan distintas sirve para "camuflar las fuentes de riqueza" y empujarnos a confundir su extracción con su creación.
Franquicias, paraísos fiscales y desgravaciones
Hace un siglo, los ricos que habían heredado sus fortunas despreciaban a los nouveau riche; hasta el punto de que los empresarios buscaban aceptación social mediante el procedimiento de hacerse pasar por rentistas. En la actualidad, la relación se ha invertido: los rentistas y herederos se hacen pasar por emprendedores y afirman que sus riquezas son fruto del trabajo.
El anonimato y las confusiones del neoliberalismo se mezclan con la ausencia de nombre y la deslocalización del capitalismo moderno: Modelos de franquicias que aseguran que los trabajadores no sepan para quién trabajan; empresas registradas en redes de paraísos fiscales tan complejas y secretas que ni la policía puede encontrar a sus propietarios; sistemas de desgravación fiscal que confunden a los propios Gobiernos y productos financieros que no entiende nadie.
El neoliberalismo guarda celosamente su anonimato. Los seguidores de Hayek, Mises y Friedman tienden a rechazar el término con el argumento, no exento de razón, de que en la actualidad sólo se usa de forma peyorativa. Algunos se describen como liberales clásicos o incluso libertarios, pero son descripciones tan engañosas como curiosamente modestas, porque implican que no hay nada innovador en Camino de servidumbre, La burocracia o Capitalismo y libertad, el clásico de Friedman.
Cuando las políticas económicas de laissez-faire llevaron a la catástrofe de 1929, Keynes desarrolló una teoría económica completa para sustituirlas. En el año 2008, cuando el neoliberalismo fracasó, no había nada.
A pesar de todo, el proyecto neoliberal tuvo algo admirable; al menos, en su primera época: fue un conjunto de ideas novedosas promovido por una red coherente de pensadores y activistas con una estrategia clara. Fue paciente y persistente. El Camino de servidumbre se convirtió en camino al poder.
El triunfo del neoliberalismo también es un reflejo del fracaso de la izquierda. Cuando las políticas económicas de laissez-faire llevaron a la catástrofe de 1929, Keynes desarrolló una teoría económica completa para sustituirlas. Cuando el keynesianismo encalló en la década de 1970, ya había una alternativa preparada. Pero, en el año 2008, cuando el neoliberalismo fracasó, no había nada. Ese es el motivo de que el zombie siga adelante. La izquierda no ha producido ningún marco económico nuevo de carácter general desde hace ochenta años.
Toda apelación a lord Keynes es un reconocimiento implícito de fracaso. Proponer soluciones keynesianas para crisis del siglo XXI es hacer caso omiso de tres problemas obvios: que movilizar a la gente con ideas viejas es muy difícil; que los defectos que salieron a la luz en la década de 1970 no han desaparecido y, sobre todo, que no tienen nada que decir sobre el peor de nuestros aprietos, la crisis ecológica. El keynesianismo funciona estimulando el consumo y promoviendo el crecimiento económico, pero el consumo y el crecimiento económico son los motores de la destrucción ambiental.
La historia del keynesianismo y el neoliberalismo demuestra que no basta con oponerse a un sistema roto. Hay que proponer una alternativa congruente. Los laboristas, los demócratas y el conjunto de la izquierda se deberían concentrar en el desarrollo de un programa económico Apollo; un intento consciente de diseñar un sistema nuevo, a medida de las exigencias del siglo XXI.
Cibercolonialismo y fraude electrónico electoral - Ariel Garbarz



Tres metas del Nuevo Orden Mundial en el colapso económico argentino

La debacle no es consecuencia de una política errada, sino de un diseño para poner al país de rodillas. Los objetivos del colapso sobrepasan los imaginarios de la izquierda tradicional.
Una de las debilidades estructurales de la resistencia autóctona frente a los procesos de expansión imperialista es una concepción ingenua sobre los planes del enemigo.
Las agencias transnacionales del imperialismo no sólo han incrementado exponencialmente su poder en los tableros internos de cada país, sino que también son mucho más ambiciosas en sus metas, donde además se operó un cambio cualitativo: superada toda resistencia organizada a la explotación extranjera de los recursos naturales, a la creación artificial de deuda usuraria, y al acceso al mercado interno de cada país, la agenda del Nuevo Orden Mundial para las sociedades periféricas sobrepasa los imaginarios de la izquierda tradicional.
Programa para poner a un país de rodillas
El pasaje del capitalismo industrial al capitalismo financiero ha modificado a tal punto las estrategias de expansión del proceso imperialista que incluso grandes grupos capitalistas locales que antaño podían considerarse socios comisionistas en la explotación de las sociedades coloniales, ven sus intereses ignorados y sus activos depreciándose.1
Argentina es una vez más un laboratorio de experimentos de vanguardia en materia de políticas de reconfiguración violenta de la sociedad. En “La doctrina del shock” Noemí Klein repasa cómo ciertas reformas políticas y económicas se introducen a través de desastres o contingencias diseñadas que suman a las sociedades en la confusión, provocando profundos impactos en la psicología colectiva y paralizando la reacción.
La administración colonial de Mauricio Macri ha puesto en marcha en forma acelerada un programa económico que aparece como un diseño premeditado para poner al país de rodillas. Cualquier economía próspera, incluso de los países desarrollados, se hubiera sumido en la parálisis productiva y la estanflación que caracteriza hoy a la Argentina:
La apertura importadora irrestricta provocó un gran desbalance en la balanza de pagos con el exterior, y el cierre progresivo de la industria nacional que quedó desprotegida.
El aumento salvaje de tarifas de servicios públicos desestabilizó no solamente las economías hogareñas sino también la viabilidad del comercio y los sectores productivos que no eran afectados por la competencia extranjera.
La desgravación impositiva de grandes grupos, quita de retenciones al agro y la minería y otras exenciones impositivas a los sectores más concentrados desfinanciaron las arcas públicas y prepararon el terreno para un agravamiento del déficit fiscal, que a su vez fue pretexto para un feroz ajuste presupuestario.
El endeudamiento acelerado que financió este esquema encaminó al país a volver al FMI, que impuso nuevas medidas de achique de gastos, interrupción de obra pública y recortes de programas sociales.
La vertiginosa devaluación de la moneda y elevación de las tasas de interés alimentó una inflación que amenaza desbocarse para convertirse en otro episodio de hiperinflación, y agravó las pésimas condiciones de la economía en su conjunto. Las tarifas de servicios públicos fueron dolarizadas, con lo cual, cada incremento del dólar impacta directamente sobre el costo interno de la producción de bienes y servicios.
El diseño de un colapso inducido
Es evidente que el paquete de políticas conforma un claro sabotaje al país, su aparato productivo y la calidad de vida de su población. Estas NO son las recetas de ningún tipo de capitalismo productivo, que por definición demanda bajos costos de producción (crédito, tarifas y salarios baratos}, protección racional frente a la competencia exterior, estabilidad monetaria, políticas de subsidios sectoriales y planes de desarrollo de las capacidades nacionales.
En las últimas horas, la debacle económica ha provocado de parte del Gobierno el anuncio de la eliminación de ministerios, miles de despidos en el Estado y más ajustes colaterales. Cualquier estudiante de Economía sabe que la profundización de esta política solo puede agravar la espiral recesiva, acelerando el camino hacia el colapso.
Es decir que, a diferencia de lo que pueden sostener las organizaciones de la izquierda clasista, la administración colonial no sólo está atacando el nivel de ingreso de la clase trabajadora: está minando incluso las bases de sustentación de los propios capitalistas locales. Se trata del diseño de un colapso inducido: el país marcha hacia la cesación de pagos, la parálisis productiva y el desempleo masivo ¿Puede ser sólo torpeza del grupo que gobierna?
Un segundo lote de políticas sugiere que es necesario el desmantelamiento por anticipado de cualquier intento de resistencia y oposición social activa. Pese a tener inicialmente un alto consenso social y gozar de una formidable protección mediática, el gobierno de Cambiemos ha impulsado sistemáticamente líneas represivas muy pronunciadas:

_Silenciamiento de periodistas y medios críticos

_Encarcelamiento y hostigamiento judicial de líderes de la oposición

_Ingreso de tropas y establecimiento de bases extranjeras 2

Demolición del aparato productivo, dispersión de los focos de resistencia política e intelectual, militarización del Estado en alianza con potencias extranjeras: este conjunto de tendencias indican que se avecina un shock muy agudo contra la configuración histórica del país, mucho más audaz que una simple redistribución del ingreso.
¿Adónde va el colapso económico argentino?
La pregunta de rigor es: ¿Cuál es el programa del shock que se prepara con este escenario catastrófico?
Sólo tenemos algunas pistas: señales de los mercados, gestos y silencios del Gobierno, y el rompecabezas que emerge del ejercicio de la memoria histórica y el análisis de las luchas anticoloniales del presente.
La agenda oculta del colapso inducido de la Argentina contiene metas del Nuevo Orden Mundial comunes a todos los territorios periféricos. Todos son ruinosos para los intereses de la población, pero el escenario de crisis multidimensional que se está construyendo apunta a presentarlos como “soluciones salvadoras”. Todos, además, contienen un elemento central de la agenda globalista para los pueblos subalternos: la disolución de la identidad y el Estado nacional.

1. Extranjerización acelerada de empresas y otros activos
Esta parte del proceso ya está en marcha, y es la que menos impacta ante la opinión pública por cuanto se suele presentar como un “progreso”: Argentina enfrenta un nuevo ataque extranjerizante de activos y mercados locales. Pero a diferencia de las crisis anteriores, que derivaban de presiones y apuestas desde el exterior, la actual es promovida por el propio gobierno de Cambiemos. Se reclama la intervención extranjera como único medio de conducir al país en esta coyuntura. 3 La debilidad externa en la que Cambiemos ha colocado a la economía argentina es funcional a una entrega masiva de activos por parte de empresarios locales. Desde el comienzo de la crisis externa la caída combinada de los valores bursátiles y la devaluación del peso deprecia a los activos argentinos en un 70 %. La suba del dólar y la incertidumbre económica abre la puerta para que los activos del país sean rematados a precio de oferta. Techint, Aluar, Ledesma y las empresas de la patria contratista se sorprenden con sus ejecutivos encarcelados en una farsa judicial mientras las protecciones arancelarias de las que gozaban en el pasado se cancelan y las acciones de sus compañías se derriten en Wall Street.4 Los fondos buitre están comprando esos papeles a precios de remate. Y el deterioro promete proseguir.
El proceso de extranjerización de la economía -compras, fusiones y absorciones, que pueden ser presentadas como “inversión extranjera directa”- se puede acelerar con una “inyección de confianza”. ¿Cómo impulsar “reformas de fondo” que recuperen “el optimismo de los inversores”?

2. Adopción del dólar como moneda oficial
El panorama actual se parece mucho al de 1989, cuando la hiperinflación que signó el fin del gobierno de Raúl Alfonsín fue la antesala de la Convertibilidad, un sistema que “rescató” la economía argentina con una paridad 1 a 1 del peso argentino con el dólar. Aunque fue presentado como una “genialidad” del entonces ministro de Economía Domingo Cavallo -un integrante del Council of Foreign Relations- la Convertibilidad fue un proyecto vendido “llave en mano” por el Citibank y el Chase Manhattan al gobierno de Menem, que contuvo la inflación e inició una década de extranjerización de la economía con fuerte crecimiento del consumo interno.
El experimento terminó en la catástrofe del Corralito de 2001, pero los planes de profundizar el modelo incluían la adopción del dólar como moneda oficial. En Diciembre de 2001 un ensayo titulado “Cómo dolarizar en Argentina”, firmado por Kurt Schuler y Steve H. Hanke, afirmaba: “Las políticas que la Argentina ha seguido han llevado a su economía a un punto muerto. La incertidumbre sobre el futuro del peso se ha transformado en el obstáculo inmediato más grande para el crecimiento económico”. 5 ¿Alguna similitud con el escenario actual?
En 2018, los diarios financieros han vuelto a hablar de dolarización en Argentina. Y Steve Hanke ha vuelto al escenario. Padre de la dolarización de Ecuador y Montenegro, le recomienda a Macri la dolarización como remedio para salir de la crisis. 6¿Volverá el proyecto que el establishment financiero no pudo imponer después de la debacle de 2001?
La importancia del proyecto excede el contexto argentino. La necesidad imperial de mantener la hegemonía del dólar ha sido más importante que la explotación del petróleo en la historia de la última década. Hoy, con un enorme bloque emergente de países -encabezado por Rusia, China, India y otras gigantescas economías- encaminado a buscar un sustituto al dólar como moneda de referencia internacional, la dolarización de Argentina sería una conquista de alto contenido simbólico: la primera experiencia en un país de gran extensión e importancia geopolítica, y un capítulo que podría iniciar un ambicioso proceso continental.
La dolarización de tarifas de servicios públicos y de carteras financieras, y los contactos para un acuerdo directo con el Tesoro de EE.UU. ante la actual crisis, parecen pasos convergentes.
Sin embargo, las condiciones para un reemplazo del peso argentino por el dólar requeriría de parte de Argentina de un monto de reservas internacionales que país viene perdiendo aceleradamente en la actual crisis cambiaria. ¿Cómo financiar esa operación?

3. Cesión de territorios en canje de deuda
El debilitamiento de los estados nacionales para reforzar la supremacía del poder financiero internacional es una premisa del Nuevo Orden Mundial que se verifica en diferentes escenarios del mundo. En este contexto, la Patagonia aparece como una prenda de cambio perfecta para “rescatar” a la Argentina de otra “crisis”.
En los años turbulentos del 2001, cuando Argentina cayó en cesación de pagos, la prensa global llegó a sugerir que la Patagonia, inmensamente rica en recursos, fuera separada del resto del país para servir de mecanismo de pago de la deuda en default. Años después el profesor de Harvard Richard N. Cooper, escribió una propuesta en consonancia con el pensamiento de Anne Krueger (entonces titular del FMI] para someter a las naciones endeudadas a procesos de quiebra con el fin de que los activos sean liquidados y los ingresos resultantes distribuidos entre sus acreedores, bajo la guía de un tribunal global. 7
La Patagonia argentina ya es un territorio internacionalizado. La compra masiva de tierras por parte de extranjeros en Argentina, que lleva décadas, había sido reglamentada en 2011 por el Congreso, disponiendo un límite del 15 por ciento de las tierras cultivables del territorio nacional, y hasta 1000 hectáreas por persona.8 La administración colonial de Macri, por decreto, eliminó estas restricciones, y el proceso de adquisición masiva de tierras se profundizó. Ya hay extensos territorios en el sur argentino que funcionan como micro estados, con su propia red de carreteras, aeropuertos, fuerzas de seguridad y fuentes de energía, como las propiedades del magnate británico Joe Lewis.
La entrega de tierras patagónicas a cambio de asientos contables que alivien la artificial deuda argentina podría efectuarse sin necesidad de una partición formal del Estado, o de una “declaración de independencia” de un grupo de colonos. El “negocio” de la Argentina podría disfrazarse mediante la cesión de tierras a ONGs o poderes privados que administren un territorio bajo la modalidad que Boaventura de Souza Santos denomina “nuevo gobierno indirecto”: el Estado se retira de la regulación social y poderosos actores no-estatales obtienen control sobre las vidas y bienestar de vastas poblaciones, la tierra, el agua potable, las semillas y los bosques. 10
El “negocio” para el Tesoro nacional podría ser presentado bajo la forma de la cesión de territorios diminutos. Sin embargo, siempre existirá el potencial de que sean expandidos de facto mediante la ocupación progresiva o la guerra. Hace falta señalar que, a la par de políticas de desguace y debilitamiento del Ejército argentino,11 la administración colonial de Macri ha autorizado el ingreso de tropas extranjeras y la instalación de una base estadounidense en Neuquén, a las puertas de la Patagonia. En alianza con el Ejército británico en Malvinas, la zona aparece bajo estrecho control extranjero.12
Una sociedad dividida y sumida en penurias, un ejército nacional sin capacidad operativa y un proceso de infiltración de capitales y elementos militares extranjeros, parecen la antesala perfecta de eventos en los que Argentina pierda parte de su integridad territorial. Referencias oficiales no faltan: el rabino Sergio Bergman, ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, ha profetizado hace pocos meses que la Patagonia, como “tierra prometida, debe ser partida y repartida”.

Conclusiones provisorias
El diseño del colapso argentino no tiene una meta única, ni tampoco una conducción unificada. El plan tampoco tiene los resultados asegurados. Su evolución está vinculada con la evolución de otro conjunto de ofensivas en la región: el lawfare contra Lula y el resto de los líderes populares de América Latina, el cerco contra Venezuela y el despliegue militar imperialista en todo el continente, donde no se puede descartar el inicio de una guerra generalizada. 13
Por otro lado, los resultados finales tienen que superar la prueba de fuego que ninguna conspiración puede anticipar: la reacción de la gente y las organizaciones populares, el impacto imprevisible que tiene en la historia un conjunto de eventos encadenados.
América Latina está bajo asalto. De la conciencia y movilización de sus pueblos depende la defensa de sus territorios y su libertad.
keiser report ya lo dijimos argentina


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